Replica dama de alta sociedad


Si nos trasladamos 100 años atrás en la historia, Cuenca “la Atenas del Ecuador” se instituía como una ciudad pequeña con majestuosa arquitectura, de hombres ilustres y damas distinguidas. Es así que remontándonos a aquellos tiempos, nos conectamos también con un modo de vida donde lo primordial era vivir bajo los designios de Dios y la Iglesia. En este contexto, eran las damas de la época, las fieles adeptas de esta forma de pensamiento. Entregadas a Dios y de costumbres religiosas, la Biblia suponía un libro modelo para forjar familias, vivir en sociedad, actuar y pensar. El fervor religioso se hacía evidente en varios aspectos de la vida de estas mujeres. Su vestimenta, por ejemplo, que apostaba siempre al recato y el buen vestir. La elegancia que se dejaba ver en cuerpos cubiertos; la feminidad y delicadeza de su porte, que con telas y combinaciones se distinguían entre la “gente”. Lo elaborado de sus prendas que manifestaban belleza en cada detalle con telas finas de origen natural como: seda cruda, lana, cachemira y algodón provenientes de países extranjeros en conjunto con la moda: bordados a mano, pedrería sobria, drapeados y plisados, botones forrados o de oro y plata, sombreros voluminosos en cabellos recogidos; fastuosos elementos que dejaban ver una conjugación única de distinción, elegancia y conservadurismo.

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